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El acero inoxidable es resistente a la corrosión, dado que el cromo, u otros metales que contiene, posee gran afinidad por el oxigeno y reacciona con él formando una capa pasivadora, evitando así la corrosión del hierro, que viene a ser la oxidación.
Lo que tienen en común todos los aceros es que el principal componente (elemento que forma la aleación) es el hierro, al que se añade una pequeña cantidad de carbono.
Los aceros inoxidables se utilizan principalmente en cuatro tipos de mercados:
- Electrodomésticos: Grandes electrodomésticos y pequeños aparatos para el hogar.
- Automoción: Especialmente tubos de escape.
- Construcción: Edificios y mobiliario urbano.
- Industria: Alimentación, productos químicos y petroleo.
Su resistencia a la corrosión, sus propiedades higiénicas y sus propiedades estéticas hacen del acero inoxidable un material muy atractivo para satisfacer diversos tipos de demandas, como lo es la industria médica.
El reciclaje no afecta en la calidad, reciclarlo contribuye a preservar el medio ambiente, por lo tanto, es 100% reciclable.
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